30 de julio 2017 – Octavo Domingo después de Pentecostés

El Padre Celestial habla después de la Santa Misa de la ofrenda en el rito Tridentino según Pio V., a través de su voluntaria, obediente y humilde instrumento e hija Anne.
En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo, Amen.
Hoy 30 de julio del 2017 hemos celebrado nosotros el octavo domingo después de Pentecostés con una digna misa Santa de la ofrenda en el rito Tridentino por Pio V.  El altar de la ofrenda y el altar de María estuvieron decorados con abundantes ramos de rosas y velas. Yo he podido sentir el olor de los lirios y la fragancia de las rosas. Los Ángeles se agruparon delante del tabernáculo en el Altar de la ofrenda y rezaban a la Santísima Trinidad. También alrededor del altar de María estuvieron muchos Ángeles reunidos. Ellos entraban y salían.
El Padre Celestial hablara:
Yo, el Padre Celestial habla hoy octavo domingo después de Pentecostés después de una Santa Misa de ofrenda en el rito latín a través de mi voluntaria, obediente e humilde instrumento e hija Anne, la que está en mi total voluntad y que solo repite palabras que vienen de mí.
Querido pequeño rebaño, queridos seguidores y queridos peregrinos y creyentes de cerca y de lejos.  También hoy quiero darles a ustedes algunas informaciones importantes para sus caminos de la vida. Ustedes deben practicar el amor al prójimo. Yo se los aconsejo a vosotros cuando ustedes no practican el amor a Dios, entonces así se quedan ustedes lejos en el amor al prójimo. Sin honrar a mí el más Alto Dios en la Santisima Trinidad. Y sin querer me a mi de corazón no podrán querer a los otros.
¿Qué significa esto para los que no creen, los que se salieron de la Iglesia de la fe católica? No solamente caminan en la mentira, en lo malo, sino que viven completamente en lo mundano, ellos practican exactamente lo que ustedes mis queridos niños reconocen cómo pecado, todo lo que no tiene importancia les parece importante. Lo que viven en el mundo y cómo siguen los deseos mundanos, así viven. Pregúntense si esto corresponde a la verdad.
Yo he creado a los hombres según mi imagen. Mí Hijo Jesús Cristo murió en la Cruz por todos por amor, un amor muy grande. Con este amor ha salvado a todos y también todavía hoy ama a todos los hombres. Todos sin excepción deben ser salvados, quiero salvarlos de la eterna condenación. Los hombres deberían cumplir los deseos del Padre Celestial y seguir a mi Hijo Jesús Cristo. Eso significa que cada uno debe aceptar su propia Cruz con amor, paciencia y tenacidad y soportarlo.
Ustedes mis queridos niños terrenales tienen muchas faltas y debilidades. ¿Pueden decir por eso, que están contentos con esto? No, tienen que practicar la auto educación eso no significa qué serán perfectos hasta el fin de nuestras vidas, no, van a estar sin debilidades, pero si se esfuerzan y reconocen estos errores así aprenderán a pelear. Está pelea la van a ganar. Pero solamente si buscan la ayuda de la fe. Sin fe sucumbirían a estas debilidades y además vivirían en la equivocación. Pronto caerán en lo humano y seguramente no van a tener la voluntad de seguir mis deseos.
Si quieren ser mis seguidores, carguen su Cruz y siguan me a mí, vuestro querido Jesús Cristo. No hay nadie sin errores y que vaya por la vida sin Cruz, el uno tiene que soportar menos y el otro más. Yo evalúo a cada uno según sus tareas.
Cada hombre es un individuo, significa que cada hombre es una personalidad. Yo lo he creado por eso. No se puede comparar con otros. Por eso les digo a ustedes, no sean hombres que corran detrás de la corriente. Ahí no podrán encontrar lo divino solamente se puede encontrar donde se adora a mí, el Padre Celestial en el Hijo y en el Espíritu Santo. Mis deseos tienen que seguirlos. Porque eso tomen su Cruz así los voy a acompañar y apoyar en cargar su Cruz. Si viven en el mundano, también tienen que cargar su Cruz, pero esto será diferente, hasta que me rueguen a mi por ayuda, el Dios Trinitario.
Yo les he dado los 10 mandamientos como ayuda para la vida, aprovéchenlos. Mucha gente hoy en día no puede aceptar su propia vida. No lo aceptan como yo lo espero de ellos. Desprecian su propia Cruz y la sacan de sus hombros. Por eso sufren enfermedades de la civilización de hoy. Si quieren ser sanos tienen que preocuparse de que su cuerpo y alma estén sanos. El alma y el cuerpo tienen que estar en armonía, ninguna de ellas debe predominar, esto produce descontento.
Los hombres que siguen la corriente general solamente están contentos por poco tiempo, buscan la diversión, que para ellos significa el mundo. La felicidad en la tierra consiste en que se busca el equilibrio entre alma y cuerpo, una armonía que significa que están contentos con lo que tienen. No miren a los otros como viven, y no sean envidiosos cuando tienen más que ustedes. Sean obedientes y pacientes. Quieran al otro, nunca sean orgullosos de vuestro propio trabajo. Así caerán muy rápido en el maligno. El otro nunca va a estar contento con ustedes porque ustedes no manifiestan armonía sino descontento.
Mi deseo es que entren en el día pacientemente y tranquilamente. Sin oración, sin ofrendas y sin practicar el amor vuestra vida no tiene sentido. El éxito depende de cómo viven sus vidas según mis deseos. Mírenme a mí el Dios Trino en el Padre en el Hijo y en el Espíritu Santo.
Yo les he dado todo lo que necesitan en la tierra, para que un día puedan entrar en las eternas habitaciones. Yo les he dado cómo regalo a mi Hijo a la Madre Celestial, la qué tiene más valor que la madre terrenal, a esta madre deben mirar y aprender de sus virtudes, así buscarán la perfección. Pero eso no significa, que sean perfectos en la tierra, sino que busquen la perfección. Nunca podrán estar contentos con sus vidas, si todo les está bien.
Con eso dicen: “Así como estoy, puedo quedarme, y así estoy bien”. Así se quedan parados y no buscan algo mejor que de sentido a su vida, así no van a adelantar, sino que se quedaran siempre en el mismo lugar. Nunca miren atrás, miren una vida llena cristiana y católica.
Sí solamente aceptan a los hombres que los quieren, entonces están equivocados y tienen que cambiar su estilo de vida. Tienen que esforzarse de amar a sus enemigos y ayudar a otros. No digan, yo estoy bien y cómo se sienten los otros no me interesa, así se convierten en egoístas.
Siempre miren en sus vidas al prójimo, el otro tiene que estar bien y no yo, sino no van a estar contentos. Sí dicen al contrario a mí me va bien y si el otro está mal es su culpa porque se tiene que preocupar por su propia vida, porque es su culpa. Eso no es suficiente para ser feliz.
La satisfacción solamente surge cuando se mira al otro y se le pone atención al otro. No hagan tan importante vuestras preocupaciones sino ayuden al otro.
Ahora les he dado algunas instrucciones para su vida futura y pueden usarlo. No los quiero regañar porque los quiero especialmente, sino quiero ayudarles con el mandamiento del amor porque vuestro Padre Celestial los quiere sin límites.
Yo les bendigo en la Trinidad con su Madre Celestial y todos Los Ángeles y Santos en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.  Amén.
Yo los quiero. Busquen lo divino y no se queden en lo mundano, esto lo deseo de todos ustedes mis queridos niños del Padre y de María. Amen.

Registre su correo electrónico para recibir actualizaciones

Print Friendly

Deja un comentario

E-Mail Adresse wird nicht veröffentlicht.

*