14 de agosto 2016 – domingo 13, después de Pentecostés y vigilia de la asunción de la santísima Virgen

El Padre Celestial habla después de la santa misa de la ofrenda en el rito latín por Pio V. a través de su voluntaria, obediente, humilde instrumento e hija Anne.

Anne: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Hoy el 14 de agosto del 2016 hemos celebrado la vigilia de la asunción de María a los Cielos. El 13, domingo después de pentecostés, en una santa misa digna de la ofrenda por Pio V. mañana celebraremos la asunción de María a los Cielos. El altar de la ofrenda, como también el altar de María, estuvieron nuevamente decorados con abundantes ramos de flores y velas. En el altar de María alumbraban las orquídeas en las que se encontraban pequeñas perlas y diamantes. El manto de la Madre de Dios estuvo todo de blanco y también decorado con pequeñas perlas y diamantes.

El Padre Celestial hablara hoy:

Yo, el Padre Celestial hablare hoy el 14 de agosto 2016, en la vigilia de la fiesta de la asunción de María, a través de mi voluntaria, obediente y humilde instrumento e hija Anne, la que está en mi total voluntad y solamente repite palabras que vienen de mí.

Mi querido pequeño rebaño, mis queridos seguidores y mis queridos peregrinos de cerca y de lejos y todos los creyentes, los que creen en mis mensajes. Si, mis queridos, ya yo les he profesado muchas cosas y muchas informaciones que les he dado para el camino de vuestras vidas. ellas se han convertido para ustedes en ayudas para sus vidas. yo les doy las gracias por haber tomado todo con paciencia y de que estén dispuestos de cumplir la voluntad del Padre Celestial.

Mi plan esta decidido desde hace tiempo. Según mi deseo sucederá todo. Ustedes no lo pueden captar, mis queridos, lo que les viene. La gente se ha separado lamentablemente de la verdadera fe, porque creen que no necesitan aclaraciones de esos pecados. Ellos piensan que la llegada de nuestro salvador Jesucristo todavía está muy lejano. Ellos no necesitan de esas gracias. Así dicen ellos y así se lo comunica el sacerdote. Esto simplemente no es importante, de que yo me ocupe de lo sobrenatural, así dicen ellos. Lamentablemente esos sacerdotes se encuentran en la equivocación y en la incredulidad. Ellos son guiados por los superiores y esos superiores distribuyen la equivocación y la incredulidad en todo el mundo. Qué triste es esto para mi Hijo Jesucristo, de que sus queridos hijos sacerdotes todavía no se encuentren preparados para querer regresar. Eso se encuentra en su voluntad, de celebrar dignamente la santa misa tridentina en el rito latín por Pio V. Solamente esa santa misa de la ofrenda es válida. Ese sacerdote, que celebra esa santa misa de la ofrenda, se voltea hacia mí, el Hijo Jesucristo en la Trinidad. Con esto se renueva la ofrenda de la crucifixión de mi Hijo Jesucristo, solamente en estos altares de la ofrenda.

No es fácil de entender, porque se obliga a los sacerdotes hoy en esta iglesia modernista a celebrar la comida comunitaria. El segundo concilió vaticano que no corresponde a mi deseo no se ha declarado hasta hoy ineficaz. Vuestra Madre Celestial, la Madre inmaculada, está rogando constantemente en mi trono para que se regresen muchos sacerdotes y que tengan el fuerte deseo de regresar. Ellos deben sentir, que en el modernismo no van a encontrar la verdad. No puede corresponder a la verdad, lo que se transmite en este segundo concilió vaticano. Se sabe, que es una falsa fe. Pero no se tiene la valentía de regresar. Yo deseo, que muchos sacerdotes se declaren listos para declarar la verdad en la comunidad y lo atestigüen un “si” por la verdad. Yo, el Padre Celestial he puesto la verdad en sus corazones.

Por esta santa misa de la ofrenda del día de hoy en la iglesia de la casa en Goettingen, que muchas corrientes fuertes de gracias cayeron sobre el pueblo de Mellatz. Mellatz es un lugar especial, porque en este lugar está mi casa de la Gloria, la casa del Padre, que yo, el Padre Celestial, he construido a través de mi instrumento voluntario. Todo fue según mi deseo. El Santo José, el San Arcángel Miguel y también la Madre de Dios cuidan de esta casa, porque ustedes mi querido pequeño rebaño no pueden siempre estar allí presente. Ya aprecian esta casa, lo que me alegra mucho. Por motivos de saludo están ustedes ahora en Goettingen en su iglesia de la casa. Aquí es una suplencia digna, pues en esta iglesia de la casa diariamente se derraman muchas gracias a través de la santa misa de la ofrenda.

La Madre de Dios se encuentra hoy en todo su resplandor porque mañana se celebra la fiesta de la asunción de María al Cielo. Por esto ya pueden preparase hoy y alegrarse. La coronación de la querida Madre de Dios sigue pronto.

Ustedes no pueden imaginarse como el Cielo considera vuestras oraciones. Ustedes rezan, expían y se mantienen. No quieren que se transmita esta incredulidad a la superioridad. Lamentablemente se transmite en esta iglesia modernista el pecado grave. El pecado más grave de la impureza se anuncia como la verdad. Además, puede recibir cada indigno, el que se encuentra en un pecado grave, el sacramento de la comunión.

Yo deseo que, todos reconozcan cuando se encuentran en pecado grave, que reciban antes el sacramento del arrepentimiento.

Voy a perdonar a todos y me demostrare misericordioso. Voy a enseñarles mi justicia que está unido con el amor. Yo no les voy a reprochar sus pecados, los que han reconocidos, sino les voy a abrazar sí reconocen sus pecados. Porque les estoy agradecido a cada uno de ustedes, que regresa y acepta el sacramento del arrepentimiento, para reconocer sus pecados.

Sobre todo, espero a mis sacerdotes, que he elegido, a celebrar esta santa misa de la ofrenda en forma digna y que administren los siete sacramentos en forma digna. Todavía no quieren cumplir mis deseos. De vez en cuando ni si quiera conocen mi deseo, porque no se encuentran en la gracia. Los otros hermanos les quieren apartar de la verdad y también los superiores.  ¿Vienen en constante angustias y se preguntan, donde encuentro la fe verdadera, donde mis ejemplos en el tiempo de hoy? ¿Cuándo y dónde puedo reconocerme como sacerdote a la verdad, que pasara entonces conmigo? Ellos se preguntan esto. No estoy yo en primer lugar? ¿ se han hecho esa pregunta? ¿Yo, como Padre Celestial les soy indiferente? ¿No soy yo el que les quiere mucho? ¿Y les sigue cuando no corresponden a mis deseos? Los guio y los conduzco también hoy, porque los sacerdotes son mis elegidos. Yo espero por mis sacerdotes con anhelo todavía hoy. Mi anhelo por su amor crece diariamente y no encuentra cumplimiento. Espero por su confesión y que cumplan mi deseo. Yo espero, que ustedes celebren en el altar de la ofrenda de mi Hijo Jesucristo dignamente. Eso es mi más grande anhelo.

Pueden imaginarse cuanto les quiero? Yo les quiero en el amor divino. Al amor humano tienen que excluirlo en esto, porque el amor Divino es algo tan grande, que perdona todo y se encuentra con otros en el amor porque el amor es lo más grande. El amor del Dios Trinitario sobrepasa todo y cada entendimiento. Pero está aquí. Este amor deben mirarlo.

Como espero yo para poderles abrazar después de una valida confesión. Por un hijo perdido, que regresa, estoy eternamente agradecido.

Ustedes, mi pequeño rebaño, mis seguidores, están rezando constantemente por el regreso de los hijos sacerdotes, porque ustedes saben de mis angustias y preocupaciones y también por la angustia de vuestra Madre Celestial. En muchos lugares lloran mucho hasta lágrimas de sangre. También ven mis lágrimas y me consuelan. ¿Quieren ustedes consolarme, ustedes mi pequeño rebaño y seguidores? Ustedes me dan mucha alegría y les quiero agradecer por todo vuestro amor el que me ofrecen especialmente hoy el domingo 13 después de pentecostés, el domingo de la vigilia de mi Madre María. Otra vez les digo, los quiero, sí, les quiero mucho. Les quiero anunciar esto nuevamente hoy.

Yo les bendigo con vuestra Madre Celestial, con todos los Ángeles y Santos y con una legión especial de Ángeles, los querubines y serafines, en la trinidad, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Estén preparados para la intervención de vuestro Padre Celestial. No estén tristes, porque la fe errada está creciendo en estos tiempos, que he levantado mi brazo de ira. Mi Madre Celestial ha detenido este brazo hasta ahora, pero lamentablemente, esto me duele mucho, que esta intervención tenga que ser. Ustedes están protegidos. Siempre piensen en esto. Esto les doy yo para vuestro camino de la fe.

Piensen también, que el amor de Dios es lo más grande.

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