13 de agosto 2017 – décimo domingo después de Pentecostés

El Padre Celestial habla después de la Santa Misa de la ofrenda en el rito tridentino según Pio V. a través de su voluntaria, obediente y humilde instrumento e hija Anne.
En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.
Nosotros hemos celebrado hoy el 13 de agosto del 2017 el décimo domingo después de Pentecostés con una digna Santa Misa de la ofrenda en el rito tridentino según Pio V. Yo el Padre Celestial hablare hoy en este día, porque este día del décimo domingo después de Pentecostés tiene preferencia. Sí no hubiera dejado hablar hoy a la Madre de Dios.
El altar de la ofrenda cómo también el altar de María estuvo decorado con abundantes ramos de flores. Los Ángeles entraban y salían. La Madre de Dios estuvo vestida en un azul claro también el Rosario era de un azul claro.

El Padre Celestial hablara ahora:

Yo el Padre Celestial hablo a ustedes mis queridos hijos del Padre e hijos de María a través de mi voluntaria, obediente y humilde instrumento e hija Anne, la que está en mi total voluntad y solo repite palabras que vienen de mí. Mi querido pequeño rebaño, mis queridos seguidores y mis queridos peregrinos y creyentes de cerca y de lejos. Hoy mi querido pequeño rebaño han tenido un largo viaje ante ustedes, el viaje a mi casa, a la casa del Padre en Mellatz. Desde hace casi dos años no han podido visitar la ciudad. No fue posible por el motivo de la enfermedad de mi hija Katharina y por el estado en que se encontraba. Ustedes irán por corto tiempo a Mellatz. Ustedes se alegran mucho por eso. Y yo les recibiere a ustedes con amor.

Lamentablemente este viajé también está conectado de melancolía, porqué mi hija Katharina se encuentra desde hace casi 3 semanas en la casa hogar. Ahí ha sido llevada ella según mi voluntad, también cuando tú mi pequeña Anne no lo puedas entender. Ella ha encontrado ahí su patria y ayuda a otros enfermos que están más enfermos que ella. Mi pequeña Anne a ti te pasó todo sobre tu cabeza porque un acontecimiento ha traído al otro, y tú hasta hoy no lo has podido digerir. Ten todavía un poquito de paciencia, yo te ayudaré porque tú lo podrás vencer. Aunque tú ahora no lo puedas creer. Tú estás triste, porque todo ha acontecido distinto a lo que tú esperabas. Pero créeme, que el Padre Celestial tiene el cetro fuertemente en sus manos. Ten pendiente que tú todavía sufrirás mucho por esto, pero esto es muy natural. Finalmente estuviste tú con mi pequeña Katharina casi 30 años juntas y esto es casi una cierta despedida.

Cuando yo he vivido con una persona alegrías y sufrimientos y luego todo es diferente, cómo hasta ahora, esto tiene que ser doloroso. Yo te doy las gracias a ti, porque tú con mi gracia divina lo has arreglado todo. Tú no te has rendido. Aunque con tú fuerza humana, por los muchos quehaceres, fue mucho para ti. Tú lo continuaste haciéndolo, aunque tus fuerzas estaban llegando a su fin.
Ustedes se mantuvieron unidos, y se transformaron en un grupo pequeño de tres. Esto no fue fácil para ustedes. Ustedes han visitado a mi pequeña Katharina con frecuencia. Esto fue muy difícil para ustedes tres. Yo le he regalado a mi hija momentos de luz porque todavía ella les reconoce a ustedes. Ustedes todavía pueden conversar con ella. Aunque todavía hay dificultades en este sentido. Pudiera ser diferente mis queridos. Según juicio humano sería diferente porque esa enfermedad avanza con pasos grandísimos.
Pero yo el Padre Celestial puedo cambiar todo cuando está en mi deseo y voluntad. Yo puedo realizar milagros, también cuando a ustedes lo vean imposible. Yo puedo hacer lo imposible, posible. Piensen siempre en esto porque eso debe mantener vuestra esperanza. Confíen profundamente y fuertemente, porqué va a ser diferente de lo que ustedes pueden imaginar. Yo no les puedo profetizar más, porque no podrían soportarlo.

Tengan un poquito de paciencia y piensen en mi poder en mi omnisciencia. Todo va a salir bien, porque soy vuestro querido Padre, que quiere todo lo bueno para ustedes, y les quiere resolver todas las dificultades. Pónganse en mis manos así estarán seguros.
Y ahora algo para mis queridos hijos sacerdotes y también la superioridad.

Se pusieron orgullosos que mantienen su egoísmo. No entienden que tienen que separarse del altar común y la misa del pueblo, me desprecian y no reconocen la verdad. Tampoco quieren aceptarlo porque les trae desventajas. No aceptan la ayuda de la fuerza divina piensan, que tienen todo en sus manos y lo pueden controlar, pero van a tener que cambiar su forma de pensar.
Está intervención qué tengo que hacer, va a ser muy dura para ellos. Porqué mis queridos, porque no creen y no confían.

Cuántas veces les he exhortado, que deben finalmente regresar, pero se resistieron a mi voluntad. Sí, me desprecian y piensan que pueden arreglar todo en la misa comunitaria. En esta misa modernista no estoy presente, porqué no puedo hacer el cambio en sus indignas manos. Si me dan la espalda le hablan al pueblo, pero no a mí. Aunque los anhelo ansiosamente, no piensan en mi Hijo, el Hijo de Dios en la Trinidad. En estas misas me deshonran, aunque los sacerdotes no quieren ver la verdad. Deben mirar hacia el tabernáculo para celebrar la Santa Misa de ofrenda. Mi hijo está presente en la ofrenda de la Cruz en cada Santa Misa de ofrenda valida. Lamentablemente mis hijos sacerdotes cayeron en el orgullo, porque no piensan en honrarme a mí en la Santísima Trinidad. Así el Satanás los tiene fuertemente en sus manos sin que ellos lo sientan. Si no terminan con su orgullo van a caer en el abismo eterno, porqué el diablo los va a influenciar. No tienen poder sobre sus sentidos porque su mente está abandonada. No van a reconocer de inmediato lo que está pasando con ellos. Yo les recomendé desde hace mucho tiempo su regreso, pero no lo han hecho. Ahora se terminó mi paciencia, porque mis hijos sacerdotes siguen en el modernismo y su conciencia ya no les latía. Se han separado de mí. Han aceptado lo humano y no lo Divino, ruegan a los laicos de distribuir la comunión a mano y ellos mismos no distribuyen la comunión de boca, lo que corresponde a la fe verdadera.

Este grave sacrilegio tiene que ser expiado y yo he nombrado muchas almas de expiación, que están dispuestas de recobrar por su sufrimiento estas almas. Pero yo estoy muy triste y lloro muchas lágrimas, así como mi Madre, que pide en mi trono por su regreso. Cada uno de los sacerdotes los y llenado con corrientes de gracias en sus corazones, corrientes de gracia del reconocimiento. Cada uno de los sacerdotes tiene un programa dado por mí. Los talentos se los he regalado yo. Lamentablemente los sacerdotes no lo han aplicado, siguen en la corriente común y no han pensado que complacen el egoísmo. Ellos mismos son importante, y se han puesto en primer plano.

Yo no soy importante para ellos. Me han puesto a un lado como si fuera un simple símbolo para ellos. Esto lo transmiten también al pueblo por el que ellos tienen la responsabilidad. Ya no transmite la fe católica a los creyentes. Está fe es para ellos una entre muchos, ya no es la única verdadera Santa católica y apostólica Iglesia a la cual han creído. Una vez en el juicio eterno tienen que responder a esto será entonces para ellos muy amargo. Han quitado está verdadera fe de sus vidas. En su realidad existe la fe modernista, que no tiene nada que ver con lo que han prometido en la consagración de los sacerdotes. Hicieron la misa común modernista a su principio y no se les puede desalentar. Para ellos ya no existe el altar de la ofrenda sino el altar de la comida comunitaria en el que se celebran, se han acostumbrados todos a la Iglesia modernista y piensan qué hacen lo correcto. Ninguno de estos sacerdotes que he elegido una vez, resiste esto. Es la corriente común, que no puede frenar a nadie.
Pueden ahora entender mis queridos hijos del Padre, porque tengo que intervenir, aunque no quiero. En este último tiempo mis queridos niños están ahora ustedes. Será muy duro para ustedes. Yo tengo que revelar las injusticias porque todo va a llegar a la luz del día. Nadie podrá decir, que no lo sabía, hasta los pájaros lo cantaran sobre el tejado. Satanás saldrá visiblemente de los tabernáculos porque él cree tener la fuerza más grande, que yo le permito. sin mí voluntad él es impotente. Yo tengo que separar el trigo de la paja.

El tiempo ha llegado. Yo les he dicho a todos: quédense fuera de esas iglesias modernistas. Quédense en sus casas y celebran la Santa Misa de ofrenda que les he preparado. Muchas veces les he señalado y asesorado: Búsquense el DVD así no les pasará nada cuando venga mi tiempo. Tendrán mi protección y celebren diariamente la Santa Misa de la ofrenda. Pero no quieren oír mis advertencias, ahora tienen que vivir con esta Iglesia modernista, porque ahí reina solo Satanás.

 
Estás iglesias están vacías, han sacado todo de ellas, lo que podría producir sentimientos de santidad. Han sacado todas las figuras. Las iglesias se han convertido en salas de conferencias y el sacerdote es la cabeza más nada. Los altares viejos lo han sacado y en lugar de esto han puesto un bloque blanco que no tiene ninguna semejanza con un altar. Ahí se hace la comida comunitaria y nadie puede salir a la vida cotidiana reforzado por esta comida, porqué falta la fuerza de la Santa Misa de la ofrenda. Lamentablemente el pueblo se deja irritar, por qué los sacerdotes de hoy no lo aclaran. Van a caer en la confusión sin poder defenderlo. La comunidad callo en la apostasía y ni siquiera lo nota.

Mis queridos yo le he advertido a todos y todavía lo hago hoy en el último momento. Salgan inmediatamente de está iglesias modernistas, porque no van a captar lo que pasará en breve.
La superioridad se ha opuesto completamente a la fe. El Pastor más alto que todavía está en la silla cayo en la incredulidad una herejía sigue a la otra. No se pueden imaginar cómo será mí intervención y que va a acontecer en breve, y para muchos va a ser cruel.
Crean y confíen y acérquense a la verdadera misa de la ofrenda. Así estarán protegidos. conságrense al corazón inmaculado de María vuestra querida Madre, que les he regalado.
Yo los quiero y los quiero salvar.

Yo los bendigo en la Trinidad con todos Los Ángeles y Santos y vuestra querida Madre y Rosenkönigin de Heroldsbach. En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.
Hoy se celebra la Santa Misa de la ofrenda en Heroldsbach. Los seguidores participan ahí porque creen y confían y los incluyen en sus oraciones. Todavía existe para mi pequeño rebaño la prohibición de casa.

Piensen que estoy sobre todas las cosas y no los hombres. Sólo yo puedo liberarlos, pero cuándo y cómo será problema de vuestro querido Padre. Amen.
Alabado sea el Santísimo sacramento del altar por toda la eternidad.

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