11 de junio 2017 – fiesta de la Santísima Trinidad

El Padre Celestial habla después de la santa misa de la ofrenda en latín, según Pio V. a través su voluntaria, obediente y humilde instrumento e hija Anne.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Nosotros hemos celebrado hoy el 11 de junio 2017, la fiesta de la santa trinidad en una santa misa de la ofrenda en latín, según Pio V. También estuvieron hoy presentes muchos Ángeles durante la santa misa de la ofrenda.
El altar de la ofrenda estuvo sumergido en una luz dorada caliente. El altar de Maria estuvo iluminado con frecuencia. Sobre el altar de la ofrenda estuvieron durante la santa misa de la ofrenda también las velas que alumbraban con sus claras llamas. Esas llamas eran cada vez más grandes. En los abundantes ramos de rosas se encontraban pequeños cristales que brillaban como diamantes y también se podía ver pequeñas perlas blancas. Ese brillo de los cristales debía significar veneración delante de la santísima trinidad. Esto me fue comunicado.
Esto es el gran tesoro de nuestra fe católica. La santa trinidad significa tres personas. Estas tres personas se unen en una sola persona. Ellos son un espíritu. Este ser único, mis queridos, no lo pueden entender ustedes, esto no lo puede entender vuestro pequeño entendimiento humano, no lo puede captar. Ahora he hablado yo el Padre Celestial.
Yo seguiré dándoles instrucciones e informaciones a través de mi voluntaria obediente y humilde instrumento e hija Anne, la que está en mi total voluntad y que solo repite palabras que vienen de mí.
Querido pequeño rebaño, queridos seguidores y queridos peregrinos y creyentes, de cerca y de lejos. Cuanto los amo a todos ustedes.
Cómo y con qué frecuencia cumplen ustedes mis deseos, con cuanta frecuencia me traen ustedes ofrendas. Ofrendas que en realidad debería de esperar yo, de mis hijos sacerdotes. Pero lamentablemente, ellos todavía hoy no están preparados, para celebrar mi santa misa en un altar de la ofrenda. Y los amo a todos y los quiero también, mi pequeño rebano y deseo hoy muchos sacrificios de ustedes.
Yo, el Padre Celestial veo también hoy, a muchos sacerdotes que anuncian la fe equivocada y la viven. Con que frecuencia estoy yo, El hijo de Dios convertido en un mendigo y pidiéndose el trono de mi Padre, por esos mis sacerdotes extraviados.
Con que frecuencia miro yo con tristeza a mis sacerdotes, porque ellos no demuestran obediencia. También miro yo a mi pequeña Katharina. Cuantos rezos le he regalado yo. Dia y noche rezan los seguidores por ella.
Naturalmente mis queridos, que yo podría curarla con solamente tocarla con un dedo y ya estuviera sanada de su enfermedad. Pero yo deseo de que ella me traiga muchas ofrendas. muchas ofrendas, mi pequeña Katharina, espero yo de ti, porque tu estas en una pequeña comunidad de 4 personas y esa pequeña comunidad de cuatro personas tiene el programa del mundo. Esto es tan grande, que tu no lo puedes entender. Tu no me entiendes a mí con frecuencia mi pequeña, de que yo te quiero, de que yo te quiero sin barreras. ¿Y tú, tu, donde estás tú? ¿Dónde están tus ofrendas, las que yo espero de ti? tú vas de un lado al otro y con frecuencia no quieres creer que yo te voy a sanar. Yo deseo que tu estés totalmente sana. Naturalmente que hare el milagro. Pero te falta la fe, tu fuerte fe y las ofrendas. Tu sabes que las Chemo terapias traen muchas contraindicaciones y yo desde un principio no lo quise. Ese daño causado por la Chemo terapia tiene que ser eliminado hoy con muchos líquidos y yo deseo esto de ti. Tráeme a diario tus ofrendas, entonces yo, el Padre Celestial, te obsequiare a ti con nueva felicidad. Esa felicidad será grande en tu corazón, esto lo puedes esperar tú de mí, el Padre Celestial. Yo te quiero y esto te lo repito diariamente. De mi Katharina espero yo en el futuro de que ella me traiga a diario estas ofrendas.
Si no, no puede ella permanecer en esa comunidad de 4. Esa comunidad de 4 contiene muchas ofrendas que ella casi no podría cargarlas.
Yo los quiero a todos ustedes mi pequeño rebaño, mis queridos seguidores, porque ustedes a mí en la santísima trinidad en Dios me dan tanta alegría. Yo soy el gran Dios, el santo de todos los santos.
Y esa santísima trinidad la han celebrado ustedes hoy, en la iglesia de la casa en Mellatz juntos.
Alla esta su fiesta patronal. Esa capilla ha sido bendecida como la santísima trinidad. Eso es un regalo muy grande, que yo les he regalado. Eso es mi casa en Mellatz. Yo mismo lo he deseado, así como es.
Todos los deseos que he pedido y ustedes lo han cumplido agradecidos. Yo reino en esta casa, aunque no pueden estar ahí.
Mi pequeña, tu existes día y noche solamente de ofrendas. Tú me regalas esta ofrenda. Por eso recibes gracias. Tú tomas esa gracia y me la regalas a mí, porque son las gracias para mis hijos sacerdotes. Hasta en la noche rezas, aunque tengas muchos dolores por tus cuatro accidentes de columna, en amor para mí y en amor por mis hijos sacerdotes te agradezco. Tú sabes que en el futuro todavía tienes que soportar mucho. Yo te soporto en todas tus preocupaciones y ofrendas, porque frecuentemente esta desesperada y crees que ya no lo podrás soportar. Pero entonces estoy aquí, porque yo he dicho que en todos los tiempos estoy con ustedes, aunque no lo sientan. Si piensan que todo corre al revés también ahí estoy con ustedes. Entonces yo les dirijo a los caminos correctos, yo, el Padre Celestial en la trinidad voy a guiar todo por el buen camino. Con solo un dedo podría cambiar todo. Podría hacer milagros sobre milagros y voy hacer milagros. Pero ustedes tienen que creer y confiar y confirmármelo con vuestro amor con muchas ofrendas. No irán a sanar en un día. No, si siguen soportando su enfermedad llevan las más grandes ofrendas, pero en amor y agradecimiento. No solo lo soporten por ustedes mismos, no, por mí, sin murmurar y sin quejarse. Este amor es decisivo por vuestro saneamiento.
Si lo deseo podían perder en un momento la más grave enfermedad. Si creen y confían, hare milagros. Pero si trabajan en contra, trabajan contra mí, deseo. Yo sé, que es difícil para ustedes darme estas grandes ofrendas. Muchas veces creen que los he abandonado. Así no es. En las más difíciles cruces estoy presente. También ahí no están solos, también ahí pueden confirmarme su gran amor, su amor humano. Ese amor no se puede comparar con mi amor divino. Entonces reciben la fuerza divina. Entonces pueden también hacer muchas cosas en la ansiedad. Ustedes creen, que su memoria se regresa en la ansiedad, esto no es correcto. Son células sanas que se movilizan si están activas. No se queden pasivos, así no los puedo ayudar. Yo deseo de ustedes ofrendas y ocupación. Esto, lo que no hacen con gusto, háganlo con gusto por mí. Yo les enseno diariamente mi amor divino. Yo deseo de ustedes una confirmación del amor humano.
¿Cuántas veces los tomo en mis brazos y les regalo consuelo? ¿Cuántas veces pasan pequeños milagros al día? Vendrán tiempos cuando iré a ser grandes milagros alrededor de ustedes.
Pero mi intervención viene pronto. Es triste, que yo, el Padre Celestial siempre tengo que recordar de mi intervención. La gente no cree que voy a intervenir. Porque no se me da el más grande honor y porque todavía no hacen la santa misa de la ofrenda.
Esta santa misa de la ofenda ha instituido mi Hijo Jesucristo para la salvación de toda la humanidad.
Yo, el Dios trinitario espero por vuestro ¡si, ¡Padre, hoy mismo voy a cumplir tu voluntad y no la mía! Que feliz estoy por cada hijo sacerdote que regresa y me confirma que me quiere, que es un sacerdote de ofrenda y me presta el honor más alto.
 Nunca más deben distribuir laicos la comunión, esta santa comunión, lo más santo. Jesucristo esta presente en esta santa hostia con deidad y humanidad. Esta comunión no se puede recibir con las manos, sino arrodillado en la boca. Esto falta hoy, mis queridos.
Los altares comunitarios del pueblo, no son altares de la ofrenda.
La comunión por los laicos es un sacrilegio, un gran sacrilegio.
El Diablo tiene su poder y lo va a ejercitar. Si, ustedes todos mis queridos, que todavía entran hoy en día en estas iglesias modernistas y creen en estos altares comunitarios, así irán a vivir todos ustedes al Diablo. Si, lamentablemente mis queridos, esto tengo que decírselos.
Yo quiero evitarlo, porque yo quiero que todos sean salvados, esto es mi deseo y voluntad.
Mis pequeñas almas de penitencia y he nombrado y elegido para que expíen por los muchos sacrilegios de los sacerdotes.
Todo tiene que ser expiado. Todos son graves errores, pero yo quiero a mis hijos sacerdotes, cada uno de todo corazón y con toda el alma. Mi querida Madre, cuanto quiere a sus hijos sacerdotes, porque ella es la Madre de todos los sacerdotes. Una Madre amorosa no olvida a ninguno de sus hijos. En la más grande angustia está presente la Madre. Pueden llamarla y ella ira a enviar una multitud de Ángeles. Pueden confirmar al Padre Celestial sus ofrendas.
Confíen profundo y más profundo. Entonces hare milagros. Ustedes no lo entenderán. Tan grande serán estos milagros.
Yo les bendigo ahora en la trinidad con todo amor y agradecimiento, con su querida Madre y todos los Ángeles, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Mi amor divino es sin fronteras y actúa en ustedes cuando creen y confían.

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1 Comments

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