07 de Noviembre – La Madre de Dios habla después del cenaculo

La Madre de Dios habla después del cenaculo y de la santa misa de la ofrenda en latín por Pio V. en la iglesia de la casa, en Goettingen, a través de su instrumento e hija Anne.

Anne: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Hoy hemos celebrado el cenaculo. Alrededor del altar de Maria, estuvieron los Àngeles. Ellos giraban alrededor de la Madre de Dios. Ella hablará hoy en su día de honor.

 

La Madre de Dios habla: vuestra querida Madre habla ahora en este momento, a través de la que está en su voluntad y obediencia y valiente instrumento e hija Anne y que solo repite palabras que vienen de mi, la Madre y Reina de la Victoria, y Rosenkoenigin de Heroldsbach.

 

Querido rebaño, queridos peregrinos de serca y de lejos y mis queridos seguidores, yo vuestra querida Madre, vuestra Rosenkoenigin de Heroldsbach y vuestra querida Madre y Reina de la Victoria hablo hoy a ustedes, porque les deseo dar algunas informaciones, para ese camino de peregrinación que ustedes han tomado. Lean la fraternita, si, ustedes mis queridos niños asi viven también las almas en el purgatorio. Muchos de mis hijos sacerdotes vivirán la experiencia del pulgatorio. Porque no reconocerán en el último momento sus pecados. Ellos estarán hasta el último momento tercos y obstinados y orgullosos. Cuantas veces les he exortados, mis hijos sacerdotes. Consagrense a mi inmaculado corazón, entonces tendrán ustedes una especial protección, la que ustedes necesitan. Porque no oyen las palabras de vuestra Madre que tanto les ama, que les abraza y quiere llevarlos al Padre Celestial? Cuanto les amo yo! Cuantas lágrimas amargas he llorado por ustedes todavía hoy.

 

Oigan mis palabra! Arrepiéntanse en el último momento. Tomen esa última pajita, que yo les ofrezco. Yo los quiero mucho para dejarlos caer en el abismo. Yo no soporto eso mis queridos hijos sacerdotes, yo deseo abrazarlos, yo deseo unirlos al corazón amoroso de Jesús. Crean en este mensaje que yo les envío! Hoy, en este día yo les envío gracias especiales de redenciones de gracias. Tomen las ellas van mas alla de la iglesia. Ellas deben alcanzarlos a ustedes en todas partes, porque en el tabernáculo no se encuentra mi Hijo Jesús Cristo. Yo los exorto hoy, como su Madre Celestial, me preocupo mucho por ustedes, porque los quiero, porque los amo indeciblemente. Mi corazón está ardientemente encendido de amor por ustedes, crean en los mensajes! Crean y confíen en el Padre Celestial, porque el quiere salvarlos.

 

Mi Hijo Jesús Cristo murió por ustedes para salvarlos, lamentablemente otra vez lo crucificaron, pero a pesar de todo quiere salvarlos. Yo los abrazo mis queridos hijos sacerdotes y a ustedes mi querido pequeño rebaño quedense en la verdad y crean y confíen profundamente. Tu mi querida pequeña soporta tu sufrimiento con paciencia. Vas a ser aliviada de esos sufrimientos, pero no hoy ni mañana, porque? Mira en el internet lo que está pasando ahí, mis queridos obispos y cardenales crucifican nuevamente a mi Hijo Jesús Cristo. Que difícil es para mi Hijo soportar este sufrimiento. Y que triste estoy yo, como su Madre Celestial, de que mis hijos sacerdotes no se conviertan.

 

Así los bendigo yo hoy a todos, con el amor de mi corazón, con todos los Àngeles y Santos en la Santisima Trinidad. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Quedense en el amor, mis queridos niños y confíen en el Padre Celestial y así serán protegidos, porque serán amados especialmente si creen y confían.

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